El estrés vive en la pelvis
La tensión crónica aparece como urgencia, dolor y sueño roto mucho antes de aparecer en un análisis. Cómo deshacerla.

Los urólogos especializados en dolor pélvico te dirán que algunos de sus casos más difíciles no tienen ni infección, ni agrandamiento, ni enfermedad medible: solo un suelo pélvico que lleva años contraído y ha olvidado cómo soltarse.
Cómo se siente la tensión crónica
- Una molestia vaga entre las piernas que va y viene.
- Urgencia que no se corresponde con el volumen de la vejiga.
- Incomodidad tras viajes largos en coche o reuniones interminables.
- Un sueño que se rompe a la misma hora cada noche.
Tres prácticas que ayudan
Primero: una sesión diaria de diez minutos de respiración, tumbado boca arriba, la mano sobre el abdomen, exhalando más tiempo del que inhalas. Segundo: baños calientes, tres o cuatro veces por semana, veinte minutos. Tercero: una derivación a fisioterapia de suelo pélvico si los síntomas persisten más de unos meses. Existe, es excelente y la mayoría de los hombres no sabe que es una opción.
El cuerpo lleva la cuenta, y la próstata es a menudo donde la apunta.